Llevamos un verano de continuas olas de calor, una detrás de otra. Se da, un día sí y otro también, la mortal «regla del 30»: menos del 30 % de humedad, más de 30 km/h de viento y más de 30 grados de temperatura. Condiciones que, inevitablemente, desencadenan pavorosos e incontrolables incendios que devoran los bosques sin compasión, dejando víctimas humanas y, por supuesto, golpeando a animales de todo tipo, desde mascotas, ganadería y hasta la propia fauna silvestre.
Son desastres ecológicos de los que no sabemos qué consecuencias nos traerán en el futuro, aunque con certeza no serán buenas. En fin, recordaba aquel viejo eslogan de la televisión —de cuando solo había una cadena— que decía: «Cuando un bosque se quema, algo tuyo se quema». Y qué verdad era... y sigue siendo.
Pero entre tanto desastre, dolor, impotencia y sufrimiento, por suerte también llegan, de vez en cuando, tonificantes soplos de aire fresco; brisas suaves que alivian el cuerpo y el alma. Es el caso de este precioso cuento ilustrado, titulado La pequeña familia de los erizos y el Monte Valiente, escrito y dibujado por Carol Switz (Carolina Hernández Peralta), vecina de Pelayos de la Presa, localidad afectada por los incendios de la Sierra Oeste de Madrid en 2026.




