Este artículo ha recibido el XIII
Premio Don Quijote de Periodismo al trabajo mejor escrito en la XXXIV
edición de los galardones Rey de España, concedidos por la Agencia EFE y
la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, el
día 24 de enero de 2017. Esta “patente de corso” de Arturo Pérez-Reverte fue publicada en XL Semanal, el 13 de septiembre de 2015.
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PASA Y SIÉNTATE EN MI PORCHE.
DESCANSA Y CHARLA UN RATO CONMIGO...
Las Nuevas Tecnologías avanzan que es una barbaridad e Internet cada vez se hace más presente en nuestras vidas, para lo bueno y para lo malo.
Los blogs han irrumpido en todo el mundo internáutico y el porche como no podía ser menos se pone en primera línea y no quiere quedarse atrás.
Este blog permite que el porche sea más participativo, un sitio en el que sea más fácil opinar, dejar un comentario o pegar aquello que simplemente se quiere compartir con los demás, con el único fin de mejorar la calidad de vida de nuestro pueblo y de sus gentes.
El único límite serán las que imponen las más elementales normas de educación y cortesía, el resto es cosa de todos nosotros.
Entra pues con toda confianza y siéntate un ratito a charlar plácidamente en este tu porche.
Sin raíces no hay ramas, sin árboles no hay bosque.
¡Abajo las raíces, arriba las ramas!
Ubuntu.
Salu2 cordiales y pedal-pedal.
"Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo." EDUARDO GALEANO.
"Con el tiempo todo pasa. He visto, con algo de paciencia, a lo inolvidable volverse olvido, y a lo imprescindible sobrar". GABRIEL GARCIA MARQUEZ
"Cualquier objeto, por insignificante que parezca, tiene una historia que contar. Un mago o maga de las palabras solamente tiene que saber imaginarla y luego, contarla." AYES & LUIS
El tiempo
30 enero, 2017
14 enero, 2017
Viendo el mundo con otros ojos
Hoy me ha llegado un dibujito, procedente de Gonzalo, mi sobrino-nieto, un niño de 6 años, con toda la barba, imaginación, interés y motivación propia de su elevada edad.
Hoy he recibido un incunable, uno de esos regalitos que no tienen precio, ya que se hacen con el corazón y son puro sentimiento.
09 enero, 2017
¡Qué Dios nos libre y nos pille confesados!
Intrusos en casa y otras impotencias
Hace
unos días, al anochecer, dos ladrones se pasearon por el jardín de mi
casa. Uno de ellos, incluso, llegó a introducirse por una ventana
semiabierta y penetró en el interior. Estábamos viendo Perdición
en la tele y nadie se dio cuenta hasta que Rumba, la perra, alzó la
cabeza, gruñó y se lanzó hacia el pasillo, seguida por Sherlock. Cogí la
escopeta de caza y la linterna, hice clac-clac metiendo un cartucho de
postas en la recámara –no sabía lo que iba a encontrar, y estoy mayor
para que me inflen a hostias–, pero el intruso ya se había largado. Así
que, tras asegurarme de eso, salí al jardín a echar un vistazo. Pero no
había nadie. Los dos fulanos habían saltado el muro, largándose. Así que
telefoneé a Picolandia por si entraban en otra casa cercana, guardé la
escopeta, cerré la ventana, conecté la alarma, acaricié a los perros y
seguí viendo la peli, resignado. Se preguntarán ustedes cómo sé que los
asaltantes eran dos. Y la respuesta está chupada: los vi luego en las
cámaras de vigilancia. Las imágenes eran todo un espectáculo, pues se
veía perfectamente como los malos saltaban el muro con una tranquilidad
asombrosa, cual si no les preocupase que los vieran o no. Caminaban
rodeando la casa mientras buscaban cómo entrar. Lo hacían sin
esconderse, con toda calma, charlando entre ellos mientras comentaban la
jugada, esta ventana sí y aquella no, cómo lo ves, colega, etcétera. Ni
siquiera se agachaban, y miraban las cámaras –llevaban gorras que les
ocultaban la cara– sin esconderse, con ganas de saludar. Y al llegar
ante la ventana iluminada del cuarto donde veíamos la tele, se
detuvieron un buen rato, estudiándonos. Una familia y dos perros
absortos en Fred McMurray, Bárbara Stanwick y Edward G. Robinson. Pan
comido, compañero. Ningún problema. Así que siguieron dando la vuelta,
vieron entreabierta una ventana en la cocina, uno ayudó al subir el
otro, y éste se coló por ahí. Como por su propia casa.
22 diciembre, 2016
Árboles ideales
![]() |
| Pilas del Cerezal, Alfarnate |
![]() |
| Quejigo de Júrtiga |
Inexplicable con palabras, pero palpable desde el mundo de las sensaciones.
| Castaño "El Abuelo", Vereda de la Estrella |
| Castaño de Jérez del Marquesado |
| Castaño de Pitres |
16 diciembre, 2016
Leer, una pasión clasificable
Me he encontrado en diversos sitios clasificaciones muy sesudas sobre los libros. Hoy me apetece dejar plasmada mi personal forma de clasificar los libros en función del interés que, lógicamente, tienen para mí.
Esto es fruto de mi experiencia personal, de muchas sensaciones postreras a la lectura de un libro y de que hay que tener la mente ocupada mientras se hacen metros y metros en la piscina, una forma tan válida como otra para hacer que el tiempo pase más rápido y el esfuerzo parezca menor y más llevadero. Seguro que todos los que corren, andan, pedalean, nadan, o en definitiva hacen deporte en soledad, tienen su truquillo particular para hacer que el esforzado momento, al menos, parezca más liviano y llevadero.
Vayamos pues al tema de esta entrada que es el de ofrecer mi peculiar clasificación de lo que leo, esa pasión incontenible que ahora más que nunca siento despierta.
Yo adjudicaría los siguientes niveles a un libro según la pasión que en mi despierta su lectura:
Nivel 0 - Cuando no he podido terminar de leer un libro. Un peñazo insoportable. Aburrido hasta la saciedad. No tiene pies ni cabeza, cuesta trabajo comprender. En definitiva un bodrio. Aunque es algo a lo que me resisto, al final tengo que dejar de leerlo, porque ni con pan me entra. Es algo que en contadas ocasiones he tenido que hacer, por suerte. Creo que dejar de leer un libro porque no se puede con él, es un saludable ejercicio que es necesario realizar cuando se da el caso.
Nivel 1 - Bueno, vale, pues si. No me aporta nada. Predecible. Aburrido. Me ha costado llegar al final, pero bueno, vale.
Nivel 2 - Algo de interés. Lectura llevadera. Soportable. Argumento simple y algo sorpresivo. Vocabulario justito. Se hace pesadillo.
Nivel 3 - Interesante. Atractivo. Vocabulario novedoso. Argumento bien definido y desconocido, del que puedo aprender algo.
Nivel 4 - Muy interesante. Argumento que me ilusiona, llamativo. Crea expectativas, motiva. Vocabulario atrayente y bien cuidado, adecuado a la linea argumental. Basado en la realidad. Instructivo. Cuando termino he aprendido bastante. Tiene expresiones citables.
Nivel 5 - Engancha desde el primer renglón. Argumento novedoso e interesante, bien trabajado por el escritor. Vocabulario excelente y adaptado a la perfección a la línea argumental. Contiene expresiones, pensamientos, citas, etc... con los que me siento muy identificado. No puedo dejar de leer. Me deja huella para siempre. Aprendo sorprendentemente sobre un tema determinado. Me apetece su relectura. Inolvidable. Lo recomendaria con los ojos cerrados, sin titubear.
Pues eso, a partir de este momento, por qué no, procuraré clasificar mis futuras lecturas a posteriori, de acuerdo con estos niveles, haciendo un esfuerzo que pienso es necesario, clarificador e interesante, a modo de resumen.
¿Qué me pasa ahora a priori? Pues que me he vuelto muy desconfiado, tiquismiqui y quisquilloso, intento seleccionar muy mucho mis futuras lecturas, yendo a lo seguro, pasando los nuevos libros por el tamiz del clasificador haciendo todo lo posible por escoger libros del Nivel 4 y, si puede ser, del Nivel 5.
Lógico, ¡hay tanto que leer!, a la par que detecto que el tiempo es fungible, un bien escaso, que no durará para siempre, por eso, no queda más remedio que hacer ese esfuerzo de seleccionar y escoger bien (nivel 4 ó 5) lo que se lee.
Ya no está uno para niveles bajos, a no ser que se nos cuelen sin saberlo. La vida se gasta.
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