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PASA Y SIÉNTATE EN MI PORCHE, DESCANSA Y CHARLA UN RATO CONMIGO...
Las Nuevas Tecnologías avanzan que es una barbaridad e Internet cada vez se hace más presente en nuestras vidas, para lo bueno y para lo malo.

Los blogs han irrumpido en todo el mundo internáutico y el porche como no podía ser menos se pone en primera línea y no quiere quedarse atrás.
Este blog permite que el porche sea más participativo, un sitio en el que sea más fácil opinar, dejar un comentario o pegar aquello que simplemente se quiere compartir con los demás, con el único fin de mejorar la calidad de vida de nuestro pueblo y de sus gentes.
El único límite serán las que imponen las más elementales normas de educación y cortesía, el resto es cosa de todos nosotros.
Entra pues con toda confianza y siéntate un ratito a charlar plácidamente en este tu porche.

Sin raíces no hay ramas, sin áboles no hay bosque.
¡Abajo las raíces, arriba las ramas!
Ubuntu.
Salu2 cordiales y pedal-pedal.


sábado, octubre 27, 2018

Maite zaituit - Te quiero


La letra me gusta, aunque pueda resultar algo acaramelada. No pasa nada, me gusta. Pero la música del Mago de Hoz me ha enganchado, por eso la guardo aquí...
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Quiero ser tu piel en el invierno
para que el frío en ti no pueda entrar.
Quiero ser la luz en tu camino,
sol en la noche, 
agua dulce en el mar,
ser la puerta que nunca deje pasar
al largo silencio y a la soledad.
Ser distintos cuerpos con un mismo fin,
ser, cariño mío, ser yo en ti.

Y si he de romper cadenas que me aten 
a la costumbre, 
yo las partiré,
y si he de mover montañas que en mi mente
no me dejen verte, mi amor, las moveré.

Pongo por testigo a dios que no te fallaré,
yo seré consejo, nena, pero no tu juez.
El tiempo me enseñó que el alimento del amor
es la confianza, el respeto y un colchón.


jueves, septiembre 13, 2018

Mi Camino hacia mi Ítaca, mi Ítaca en mi Camino.


Hace mucho ya que leí "La Odisea", la del inmortal Homero. Si encuentro el momento y el hueco apropiado debería releerla. Pero hay tanto nuevo que leer que sé que no me va a dar tiempo. De todas formas, "que me quiten lo bailao" que diría el castizo.

La cuestión es que me ha llegado esto y lo he leído y releído con sumo gusto ya que, la verdad, es que ahora que estoy a las puertas de emprender un nuevo Camino, se siente y comprende de otro modo.

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.

P. Kavafis. Antología poética.
Alianza Editorial, Madrid 1999.
Edición y traducción: Pedro Bádenas de la Peña

Sabios consejos encierra el poema para el peregrino-caminante.


Todo esto y mucho más puede encontrarse dentro del interesante artículo de Arístides Mínguez Baños, "Mis Ítacas: Cartagena (1)", cuyo enlace os pego a continuación https://www.zendalibros.com/mis-itacas-i-cartagena-1/ y que entre otras cosas dice algo tan sabroso como:

"Ítaca se ha trocado en una metáfora de vida, en esa patria, no sólo física, sino también espiritual, a la que todos soñamos con tornar, esa conjunción de espacio, tiempo y personas en la que nos hemos visto plenamente realizados. Ítaca no ha de ser sólo un espacio geográfico, sino, ¿por qué no?, un paisaje, un cuadro, un libro o una canción, que han esculpido su impronta en nuestra ánima y a los que invocamos cuando sentimos haber perdido el rumbo o tan sólo queremos paladearlos en nuestros instantes de recogimiento."

Y entonces es cuando se me ha venido a la mente mi piedra-mirador, una de "mis Ítacas" particulares, a la que me apresto a retornar, cada vez que me realiza su llamada, para volver a situarme y marcarme el rumbo probablemente perdido o a punto de hacerlo. 

viernes, septiembre 07, 2018

Surya Namaskar - Saludo al Sol y siéntente genial


¡Surya Namaskar funciona maravillosamente para cada parte del cuerpo, de la cabeza a los pies!  

Surya Namaskar es un conjunto de 12 posturas de yoga que ayuda a mejorar la salud y el bienestar en general.
  •      Fortalece los músculos del cuerpo
  •      Ayuda a quemar calorías
  •      Mejora la flexibilidad
  •      Relaja la mente
  •      Mejora las funciones de los órganos internos
  •      Mejora el enfoque mental
  •      Mejora la circulación sanguínea
  •      Tonificación muscular
Saludo al Sol (Surya Namaskar) es un calentamiento perfecto al comienzo de una práctica de yoga, pero también es un entrenamiento en sí mismo y puede ser una excelente manera de comenzar el día cuando tienes poco tiempo para hacer ejercicio.  

El saludo al sol aumenta la circulación, aporta flexibilidad a la columna vertebral y actúa sobre todo el cuerpo dándole energía y aumentando la concentración y el enfoque.  

Es el pequeño ritual ideal para empezar la nueva mañana con gratitud y establecer la energía y el estado de ánimo para las próximas actividades de su día.
 
Al igual que con todas las posturas de yoga, deje por lo menos 2-3 horas después de una comida (los saludos al sol son una forma excelente de comenzar el día antes del desayuno).  
Muévete con la respiración, respira por la nariz. Inhale en el alargamiento y exhale mientras su cuerpo se dobla. Puedes comenzar practicando cada postura individualmente, quedándote más tiempo en ellas para encontrar la alineación perfecta y luego pasar a practicar toda la secuencia, permitiendo que tu cuerpo fluya suavemente de una asana a la otra.  
Puedes comenzar haciendo 3 rondas y trabajando consecutivamente hasta 10-12 rondas.

Procure proteger sus rodillas y codos asegurándose de que no se extiendan demasiado y consulte a su médico si padece presión arterial alta, lesiones en la espalda o mareos.  

¡Siempre escucha a tu cuerpo, el yoga debe ser agradable, no doloroso!
 
Puede comenzar con un mantra "Om Suryaya Namaha"



Toda la información sobre como hacer Surya Namaskar aquí>>>





Yoga en casa, ¡fuera grasas!

"Más vale tarde que nunca", eso dice el refrán, y eso mismo digo yo con respecto a mi último descubrimiento: el YOGA.

Ya llevaba tiempo con ganas de acercarme a este mundo, y ahora lo único que pienso es en la cantidad de tiempo que he perdido por no haberme decidido a empezar antes.

Pero bueno, como ya no tiene remedio, simplemente tiro para adelante y con toda la constancia del mundo, espero disfrutar cada vez más intensamente de todo lo que esta antigua disciplina ofrece al cuerpo, y sobre todo a la mente.

Como es normal, cada vez que encuentre algo interesante en relación con la "nueva" afición, será guardado en el blog, empezando con este vídeo que anima a hacer posturas, "asanas", en casa, y que cuentan hace milagros con las dichosas grasas sobrantes.

Ya os iré contando.



Descargar instrucciones posturas aquí>>>

sábado, septiembre 01, 2018

De la fuente al poema y del poema a la fuente


Caminando por Lanjarón, puerta de la Alpujarra, el pueblo del agua y de las fuentes, hay momentos en los que uno no sabe qué valorar más, si el agua fresca y rica o la fuente por la que cae.

A los pies del cementerio de Lanjarón, en la mismísima carretera que conecta con Órgiva, hay una fuente, una más de tantas, con un hermoso y cantarin caño, de agua muy apetecible por su frescor y sabor. Además, está muy a mano en el camino. Pues bien, en esa fuente aparecen a los lados de su mencionado caño, dos mosaicos a izquierda y derecha, con trozos de poemas del gran Federico García Lorca que vino frecuentemente por esta tierra a disfrutar de sus aguas, entorno y paisajes, de tal forma que muchos de ellos les sirvió como "fuente" de inspiración y quedaron reflejados para los restos, en su inmortal obra.

Como un botón bien vale para la muestra, pego ahora esos poemas al que el caminante puede asomarse y disfrutar, cuando se acerque a saciar su sed en "esa fuente de debajo del cementerio de Lanjarón".
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(Poema del mosaico izquierdo al caño de la fuente.)

Se ven desde las barandas,
por el monte, monte, monte,
mulos y sombras de mulos
cargados de girasoles.

Sus ojos en las umbrías
se empañan de inmensa noche.
En los recodos del aire,
cruje la aurora salobre.

Un cielo de mulos blancos
cierra sus ojos de azogue
dando a la quieta penumbra
un final de corazones.
Y el agua se pone fría
para que nadie la toque.
Agua loca y descubierta
por el monte, monte, monte.


          *

San Miguel lleno de encajes
en la alcoba de su torre,
enseña sus bellos muslos,
ceñidos por los faroles.

Arcángel domesticado
en el gesto de las doce,
finge una cólera dulce
de plumas y ruiseñores.
San Miguel canta en los vidrios;
efebo de tres mil noches,
fragante de agua colonia
y lejano de las flores.

          *

El mar baila por la playa,
un poema de balcones.
Las orillas de la luna
pierden juncos, ganan voces.
Vienen manolas comiendo
semillas de girasoles,
los culos grandes y ocultos
como planetas de cobre.
Vienen altos caballeros
y damas de triste porte,
morenas por la nostalgia
de un ayer de ruiseñores.
Y el obispo de Manila,
ciego de azafrán y pobre,
dice misa con dos filos
para mujeres y hombres.

          *

San Miguel se estaba quieto
en la alcoba de su torre,
con las enaguas cuajadas
de espejitos y entredoses.

San Miguel, rey de los globos
y de los números nones,
en el primor berberisco
de gritos y miradores.
autógrafo

Federico García Lorca, 1928

(Las estrofas en negrita son las que aparecen el mosaico de la fuente.)
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(Poema que aparece en el mosaico derecho al caño de la fuente). 
POEMA DE LA SOLEÁ

PUEBLO
Sobre el monte pelado
un calvario.
Agua clara
y olivos centenarios.
Por las callejas
hombres embozados,
y en las torres
veletas girando.
Eternamente
girando.
¡Oh pueblo perdido,
en la Andalucía del llanto!

autógrafo
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¡Qué suerte tener tantas, bellas y honradas fuentes!

Dice bien de un pueblo y de sus gentes, cuando sabe mirar y respetar lo que es suyo.

martes, agosto 14, 2018

'Ágora': La mujer pionera en el mundo científico - Zenda



'Ágora': La mujer pionera en el mundo científico - Zenda: Ágora es una película que cuando se estrenó en 2009 fue recibida en España con párrafos y párrafos expresando decepción. Que si era la peor película de su hasta entonces casi infalible director (Alejandro Amenábar), que si había mordido más de lo que podía tragar, que si es un castillo que se cae por su... Leer más>>>

lunes, agosto 06, 2018

Reflexiones de un apache o samurai, en torno a la BT (la bici tramposa)


Vengo acuñando en estós pasados días unas siglas (BT) relacionadas con el mundo de la bici, una de mis pasiones de siempre. Aunque declaro solemnemente que últimamente la tengo algo relegada, que no abandonada, me refiero a la bici, claro, no deja de ser un deporte vivencial que me apasiona, me atrae poderosamente y del que he recibido durante muuuuchos años abundantes y profundas satisfacciones y recompensas de todas clases y tipo, algo que espero poder seguir sintiendo.

Pero volviendo a lo de las siglas (BT), comento que ha aparecido últimamente, una nueva bici maravillosa, la última panacea del mercado, la llamada bici eléctrica, que valen un huevo de caras y que te llevan sin darte cuenta más arriba que nunca en el menor tiempo posible y además con el menor esfuerzo que te puedas imaginar. Eso sí, me dicen sus usuarios con un gesto que me suena a disculpa que "no me crea, ¿eh?, que hay que dar pedales y todo, no vaya a pensar".

Y es que en definitiva, y que conste que no la he probado, ni me atrae ni quiero hacerlo, me imagino a la BT, a la Bici Tramposa, como un invento más que pone el mercado (los vendedores frotándose las manos) delante de los incapaces de lidiar con el arte de sufrir y que creo, en mi humilde opinión, que viene en resumen a destruir, a matar, y en definitiva a cargarse la vieja esencia del ciclismo. Contribuirá sin lugar duda, a dividir a los ciclistas, por un lado a los que pedalean con el físico sufrimiento de siempre y a los modernos usuarios de la bici-tramposa (BT) que con una risilla, imagino te mirarán autosuficientes, sabedores de que ya te tienen siempre a su alcance, no a golpe de pedal, sino a golpe de electro-clic.

Me suena todo esto a apaches que se enfrentan con sus arcos y flechas al poderoso ejército de USA que estrenaba sus winchesters de repetición exterminando tribus enteras; o a lo descrito en la película de El último Samurai, cuando la lucha ancestral con honor de toda la vida ejercida por los marginados samurais caían masacrados por el tecnológico y moderno ejército japonés.

Vamos, que me siento más apache y samurai montado en bici que otra cosa. Llevados a hacer paralelismos se ve que tenemos los días contados, los biciclistas que avanzamos a golpe de pedal, de riñón y de pulmón.


Ayer pude contemplar la triunfal gesta de un solitario ciclista-eléctrico usuario de la BT, que llegaba feliz y contento a Ermita Vieja de Dílar, todo ufano, orgulloso y engreído de su maravillosa hazaña (al menos así me lo pareció, aunque igual no). Llevaba yo andando desde las 4 de la madrugada, eran las 8 de la mañana, haciendo la Integral de las 4 ermitas y el sorprendente encuentro me dejó pensativo y confieso que tristemente cabizbajo. Apareció el electrobiker de modo sorpresivo, sin ruido, velocidad constante, haciendo como que pedaleaba, pasó cerca de nosotros sin inmutarse, sufrió nuestro saludo como pudo, dió la vuelta al actual refugio de Ermita Vieja y sin más, emprendió la bajada de vuelta en busca de nuevos y duros puertos, listo para hacer y devorar kilómetros y kilómetros, tantos como pueda ofrecerle la autonomía, imagino, de su moderna batería eléctrica. Lo curioso del caso, es que ni una gota de sudor resbalaba por su rostro, después de haber hecho la mítica subida de Ermita Vieja.

Y para todos y como complemento, os pego más abajo un articulo que habla de la bici de antes, la de siempre, que no la bici tramposa, un invento, que según parece nos hace pensar en que algunos estamos en vías de extinción como los dinosaurios. Glup, glup, glup...
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 MI TOUR, de Manuel Llorente. Publicado en ZendaLibros, el 2 de agosto 2018..

"Horas después de que un desconocido fuera aclamado en París como triunfador del Tour de Francia me puse una camiseta de dormir, me calé un casco de 12 euros, un culotte de Decathlon, las zapatillas descosidas de cuando corría y bajé al desván a por la bici con más polvo que telarañas. No sólo tuve que inflar las ruedas pues hube de desmontar la delantera (tarea no tan sencilla si se ha perdido la práctica), empaquetarla en el coche (no es una furgoneta) y salir al carril bici del extrarradio. Media hora entre una cosa y otra. Coloca de nuevo la rueda, ajusta el sillín (demasiado bajo todo el trayecto), hazte con la mochilita con las llaves de casa, del desván, el móvil, la cartera, amén de parches y artilugios varios con que me engañaron en la tienda donde compré la bici hará unos diez años.

Ilusionado, di una vuelta de reconocimiento antes de salir donde corredores vestidos con el traje a juego me adelantaban conn descaro. Pero como la bicicleta es una actividad que depende sólo de quien pedalea, puse el empeño de quien debuta en alta competición. Mi escasa pericia y un cartel que anunciaba a los coches próximos “Modere su velocidad” no me hicieron mella, que allí iba yo (“adelante hombre del 600, la carretera nacional es tuya”, que cantaban en mi niñez Desde Santurce a Bilbao Blues Band, aquel grupo que lideraba Moncho Alpuente).

Mi sombra no es que fuera larga sino larguísima. Nueve de la noche, cuando las chicharras están hartas de su canción. Muy pronto recordé que no había rellenado con agua el botellín de plástico (vaya, otra vez);  enseguida sentí que tenía seca la garganta (respiraba ya por la boca y pensaba que cualquier abejaruco, uco uco, que escribió García Lorca, se me colara hasta el esófago), pero el ímpetu del novato (creí) puede con todo.

“Esta vez no me coloco la radio”. La radio fue un regalo de Yvonne por mi cumpleaños cuando no había estrenado la decena larga en la que vivo. Por supuesto que hay inventos mejores pero allá los que no disfruten de Kiss FM, luego Radio Clásica y más tarde la Cope según avanzas por un sitio u otro y al albur del capricho de las ondas; esto sí que era una sorpresa constante, una lotería y un sinvivir que ayuda a no caer en la melancolía del paisaje.

Como apenas tenía vecinos que me incordiaran (“respeta el carril”, “cuidado” o un silbido de pastor) pisaba con ganas las líneas blancas discontinuas que separan los carriles como si fueran charcos (plof, plof, plof). Intentaba pensar en las musarañas para que el cansancio de piernas, brazos y riñones no menguaran mi arrojo dominguero. Las anécdotas de Ander Izagirre en su sabroso libro Plomo en los bolsillos se agolpaban: que si al principio del Tour, en los primeros años del 1900, los ciclistas corrían por la noche, que si los amigos de un corredor ponían chinchetas o clavos en la carretera cuando pasaban por su pueblo (el colega ya estaba advertido por dónde estaban cuidadosamente colocados), que si los dopajes… ¿Dopaje? Yo con mi cola-cao de leche fría y una rodaja de melón como merienda ya tenía suficiente.

Repechos (tachuelas en el argot de los ídolos), curvas, curvas sin saber qué te vas a encontrar, más subiditas… y alguna bajada que festejaba sin pedalear. Los descensos los celebro dejando que el viento me abrace, abro las piernas a sabiendas que freno la velocidad pero quiero sentir ese prurito tan escaso y tímido de vértigo a mi modo: un éxtasis que apenas logré tres o cuatro veces a la ida, porque el regreso fue una tortura sólo comparable al cabreo de aquel ciclista que en los años diez del siglo pasado se encaró con los organizadores del Tour y les gritó a bocajarro algo así como: “sois unos asesinos”, y acto seguido se subió a un árbol, como el barón rampante de Italo Calvino, y nadie osó sugerirle que bajara durante dos horas.

Uno entiende muchas cosas cuando pedalea, aunque no tenga claro por qué se sale con la bici. Quizá se pedalee como se escribe, por estar a gusto, por encontrarse a uno mismo (aunque Picasso dijera que no se busca, se halla), por aburrimiento, por pasar el rato o por empeñarse en probarse hasta lo imposible.

En las (escasas) cuestas abajo no intento alzar los brazos del manillar como los campeones, esos que demuestran pericia sin que nadie se lo haya pedido. Yo bajo cantando para mis adentros “bicycle, bicycle” a ritmo de Queen y me doy por satisfecho, que no se me pasa el miedo a pinchar (nunca), porque pinchas y a ver cómo vuelves. Bastante tengo con mirar los cambios de marcha, a saber: con la mano izquierda cambias de plato, o como se llame (tres posibilidades en mi caballo de acero), siete en el de la derecha. Y mira que me advirtieron: “no te compliques la vida, mantente en el dos, que con eso llegas donde quieras (evitaron el ‘donde puedas´)”. Pero uno siempre quiere más y ya sabemos lo que pasa con la avaricia. Pues en estas estaba cuando me tocó la subida (breve pero insolente)  donde hay que dar el do de pecho. Como ya lo sabía de otras veces (estoy como para aventurarme por itinerarios que desconozco, prefiero ir de segurola) iba concentrado, había guardado las fuerzas necesarias pero, ay, algo falló cuando apreté con mi pulgar derecho… se me salió la cadena. La suerte de pedalear cuando la noche ya es no una promesa sino una certeza es que no te encuentras a nadie que pueda reírse a tu lado. Con la humildad que se me supone puse la bici patas arriba, corregí el desaguisado, volví grupas unos metros y encaré la dificultad con valentía y esfuerzo. Aquí estoy para contarlo.

Para entonces la noche era tan negra como un tizón, o casi, pero como no me dio por mirar el reloj (para qué) seguí pedaleando como si un clamor de fans me jalearan escalando el Tourmalet. Me vine arriba. Enfrente me topé con soldados que arrastraban su trolley camino del cuartel, aspiré el aroma a chuletas asadas que revoloteaba cerca de una casa con pinta de haberse construido a base de bloques de cemento en fines de semana y por donde un enjambre de niños  aullaban como indios entre las piernas de domingueros que bebían vino fresco con gaseosa, como en El Jarama de Ferlosio (es un decir). Uno tiene que fantasear porque la vida es muy aburrida, demasiado cruel y entre repecho y repecho te dices: “ahora tarareo El rey del glam, ahora Escuela de calor“. Eso lo hago cuando nado. Philip Roth (lo leí hace poco) utilizaba el mismo truco en la piscina, se lo dijo a Zadie Smith. Por lo visto elegía un año e intentaba recordar lo que le ocurrió por aquellos meses. “Juegos para aplazar la muerte”, escribió muchos años antes el poeta Joan Vinyoli.

Sigamos. No he dicho aún, aunque tampoco es difícil de adivinar, que soy de los que uso timbre cuando tengo ocasión, ni tampoco que al regreso me encontré con una paloma oscura encima de un cable de luz admirando mi desmesura y una docena de conejos que contemplaban asombrados ese pedaleo lento (parsimonioso) que  se queja cada vez que cambio de marcha (he de engrasar  la cadena, aunque igual no porque, ya lo cantaba Atahualpa Yupangui, “porque no engraso los ejes me llaman abandonao…” y ese lamento me hace compañía).

Tenía que volver al coche como fuera. La noche era más noche todavía. Me guiaba por algunas farolas ocasionales (agradezco al Ayuntamiento su auxilio a descarriados menesterosos como yo), vi sin ver la inquietud de una mujer sola esperando en una marquesina la tardanza del autobús… Otro repecho. Más cambios. Ahora intentaba recordar lo que contaba Benito Muñoz cuando volvía de cubrir el Tour para el periódico sobre las hazañas que había visto de Indurain. Y me decía: “a ver si me llega a través de la noche de los tiempos un empujón, un ‘venga chaval que lo peor ya ha pasado”.

Y entre bromas y veras llegué (para qué contar más detalles) al coche, cumplí con las rutinas de rigor y ya con la bici a buen recaudo (tan exhausta como yo) me senté en una terraza, pedí una pinta y encendí un cigarro. Si Bahamontes  esperaba en la cima a sus perseguidores  deleitándose con un helado por qué no podía disfrutar de un Marlboro cuando el esfuerzo (por qué hay que comparar siempre) había sido semejante. “Luego pongo El larguero”, me dije, “a ver qué han hecho los colegas”. Y, según me comentó el camarero, me quedé dormido. Seguro que soñando que entraba con un maillot amarillo por los Campos Elíseos."


viernes, julio 27, 2018

Andando por la Alpujarra


Muchos han sido los pasos dados por la Alpujarra, siguiendo la huella del Rey Chico, marcando la Ruta de Boabdil. También se ha llevado sus buenos alpargatazos el diseño del circuito de senderismo encargado por la Diputación de Granada para conmemorar el 450 Aniversario del Levantamiento de los Moriscos. Tiempo y esfuerzo invertido en recorrer, conocer, disfrutar y soñar la Alpujarra, llegando a la conclusión de que, como suele ocurrir con lo maravilloso para el hombre, cuando más la conoces y te acercas, más te atrae y te llama, una llamada inexplicable que te hace pensar que pronto has de volver, en la seguridad de que encontrarás un paisaje nuevo, una vista desconocida, una anécdota sorprendente, una refrescante fuente donde no la esperas, un árbol majestuoso, una leyenda que aparece inesperada, una acequia generosa, una anécdota cariñosa con su gente.

En ese ánimo, traigo a colación la bibliografía mínima que hay que llevar en las alforjas como equipaje de mano, a propuesta de mi amigo y compañero de andanzas alpujarreñas, Antonio Gómez, y que me atrevo a recomendar a todos los que quieran acercarse a visitar comprendiendo a la Alpujarra.

En primer lugar, en sitio de honor, está el libro de Pedro Antonio de Alarcón: "La Alpujarra (sesenta leguas a caballo, precedidas de 6 a diligencia)". Esta publicación es el mayor referente y de lectura obligada para hacer un buen acercamiento al ser alpujarreño.


Y luego, se pueden encontrar multitud de libros, publicaciones y artículos sobre el tema de la Alpujarra, pero recomiendo estos tres libros que me han dejado una profunda huella:
  • "Crónicas de la Alpujarra (para no pasarse tres pueblos)", de Andrés Cárdenas.
  • "El País perdido. La Alpujarra en la guerra morisca", de Justo Navarro.
  • "La Alpujarra en caballos de vapor", de Eduardo Castro.
Espero que les aproveche y sobre todo les anime a acercarse a conocer sobre el terreno a la Alpujarra. Seguro que bien les valdrá la pena.




sábado, julio 21, 2018

Portugal, un pueblo hermano


Es la tercera vez que me adentro por tierras lusitanas y ha sido en esta ocasión cuando he tenido la mayor oportunidad de acercarme a sus gentes y habitantes. He podido vislumbrar mejor su manera de ser y comprender más certeramente sus costumbres y tradiciones. Degustar su exquisita cocina. Y lo que ha sido mejor de todo, me he sentido bien tratado y acogido, ya que en diversas situaciones y momentos me han llamado amigo y hermano, y eso quieras que no, crea vínculo afectivo.


En estos convulsos tiempos en los que sentirse español está, por algunos, denostado y mal visto, sentir como hay quienes te envidian e incluso gustarían de unirse a España, es como un soplo fresco y gratificante.


Sin entrar en más detalles, y para que no se pierda tan hermoso viaje en la memoria del tiempo, dejo constancia de mi "penúltima" aventura portuguesa acontecida, de forma resumida de la siguiente forma:
  • Lunes, 16 Julio 2018: Salida de Villanueva Mesía, el bus nos recoge a las 12:45 h en la Casa de la Cultura en Huétor Tájar e iniciamos el baile de kilómetros (casi 700 kms) y paradas de descanso. Llegamos por la mañana a Fátima, recogemos a la que será nuestra guía, Ana María, y visitamos de forma rápida la gran extensión de la basílica de Fátima y todo el complejo creado en torno a ella. Al medio día, llegamos al Hotel Arcada, en la localidad portuguesa de Tocha, que será nuestra morada durante todos los días que dura la estancia. Por la tarde, salimos de paseo para conocer la pequeña localidad agrícola y ganadera de Tocha, destacando sobre todo la peculiar visita a su cementerio que nos muestra la, para nosotros, forma extraña de hacer algunos de los enterramientos. Siempre es momento de aprender, de acuerdo con el insigne Cervantes: "El que lee mucho y viaja mucho, aprende mucho y sabe mucho." Bien cierto es...  En este enlace os dejo el recorrido de nuestro paseo por Tocha>>>
  • Martes, 17 Julio 2018: Nos desplazamos en bus hasta la ciudad de Coimbra.  Comenzamos nuestro recorrido turístico visitando el Monasterio de Santa Clara, la Iglesia de Santa Isabel y su Claustro, ubicados al sur de Coimbra y con un perfecto mirador que nos da una bella visión de la ciudad. Allí mismo está el Albergue de Peregrinos Reina Isabel, ya que estamos en el mísmísimo Camino Portugués a Santiago. Volvemos al bus para recorrer las principales calles de la ciudad de Coimbra, subir a su zona alta en donde está la antigua universidad y sus facultades, para finalmente bajar y dejar el autobús junto a la orilla derecha del rio Mondego que muy caudaloso bordea los barrios de la ciudad. Desde ese punto, nos sumergimos en las populosas calles repletas de turistas, de tunos estudiantes y de multitud de tiendas. Aprovechamos para comprar algún recuerdo de bolsos en cuero-corcho y degustar los pasteles de bacalao y el exquisito dulce conocido como "follada", un hojaldre delicioso. Os dejo aquí el enlace con el recorrido realizado en Coimbra>>>   A la tarde nos dirigimos a conocer la ciudad de Aveiro. Se trata de una curiosa ciudad, pegada al mar, que ha sabido reconducir su antigua infraestructura industrial dedicada a la explotación de la sal hacia el turismo, de modo que los viejos canales que posibilitaban el transporte en barcazas de la sal hasta los almacenes, se han convertido hoy en día en un importante atractivo, de tal forma que viene siendo llamada "la Venecia portuguesa".  Nosotros navegamos en una ¿barcaza o góndola? que se llamaba "Dança dos Mancos", siendo este un momento muy grato y divertido. También probamos un dulce muy típico de Aveiro, los "ovos moles", a base de yema de huevo envasado en fina oblea. La verdad, a mi me hizo una gracia regular. A la noche, tuvimos un divertido y emotivo momento cuando pudimos disfrutar de los típicos bailes realizados por el Grupo Folcórico Sanguineira que supieron mostrarnos de forma maravillosa su tradicional arte.
  • Miércoles, 18 Julio 2018: Este día lo dedicamos a visitar Oporto, o Porto, que lo mismo da. Fantástica ciudad monumental, abrazada por el rio Douro, nuestro Duero. Con espectaculares puentes y hermosos paisajes. Famosa por su vino y por sus pastelaos do bacalhao. Bien vale la pena su visita, no tan precipitada como la que hicimos nosotros, pero bueno. Empezamos visitando las iglesias Do Carmen (la rica y la pobre, que al final resultaron las dos riquísimas), la Seu de la ciudad, con la imponente estatua ecuestre y picota usada para ajusticiar a los condenados en tiempos pasados, la esbelta torre de los Clérigos, y sobre todo el impresionante paseo en barco por un buen tramo del rio Douro, con las típicas y llamativas casas a sus orillas de vivos colores. Si quieres conocer el recorrido que hicimos por Oporto en autobús, barco y a pie, puedes verlo aquí>>>   Llegada la noche, disfrutamos de un estupendo recital a cargo de la maestra del fado, la fadista Maria do Rosario. Fué un momento muy emotivo que tuvo su culmen cuando interpretó magistralmente "María la Portuguesa", que nos hizo recordar a nuestro querido y añorado, el granadino Carlos Cano.
  • Jueves, 19 Julio 2018: El trueno gordo del viaje, la visita a la capital de Portugal, la que está abrazada por el Tajo y se baña mirando al Atlántico, la simpar Lisboa. Nos movimos por Lisboa, a pie y en autobús, apenas nos asomamos a su rico patrimonio monumental, ya que el escaso tiempo del que disponiamos lo hizo imposible. No obstante, y gracias al desvelo de guía y organizadores, conseguimos vislumbrar algo. Un atisbo de lo que es capaz de ofrecer Lisboa al inquieto visitante. Todo comenzó con un gran paseo en autobús circunvalando la gran ciudad, para finalmente parar y visitar a pie el espectacular Monasterío de los Jerónimos con la iglesia de Nuestra Señora de Belén, un bello monumento de estilo gótico manuelino. Después de recorrer las naves de la iglesia, recorrimos sus alrededores, entrando en la pastelería en donde se hacen y sirven los sabrosos y afamados pasteles de Belén. Más tarde, nos acercamos también a ver la Torre de Belén. Después de un riquísimo almuerzo, tuvimos tiempo de caminar por la ciudad lisboeta para volver a constatar su enorme belleza documental. En el siguiente enlace puede conocer el recorrido que hicimos por Lisboa>>>
  • Viernes, 20 Julio 2018: El último día de visitas tuvo dos partes bien diferenciadas. Por la mañana, nos desplazamos en autobús hasta los Jardines y Palacio de Bussaco, de espléndido estilo gótico manuelino, y convertido en majestuoso hotel de 5 estrellas, así como a la localidad balneario de Luso, para, después de comer, a la tarde, desplazarnos a la costera localidad de Figueira da Foz, con sus kilométricas playas, de fina y dorada arena. Nos llamó mucho la atención la enorme distancia desde donde se encuentra el paseo marítimo, lugar en donde se dejan los vehículos y la orilla de la playa, que llega hasta los 3 kms, una distancia enorme que supuestamente han de recorrer de ida más la vuelta los avezados bañistas que se convierten así en buenos y esforzados senderistas. Visitamos un lugar de juego, el "casino", que yo imaginaba Casino cultural al modo tradicional en nuestra tierra, así como un gran Mercado de Abastos, todo ello paseando por la ciudad. Culminamos la tarde en una coqueta cala artificial creada junto a la desembocadura del rio Mondego, que permitió mojarse los pies a los frutrados playistas.
  • Sábado, 21 de Julio 2018: El regreso a nuestras respectivas casas, con almuerzo en Zafra, y después de los casi setecientos kms, con sus correspondientes horas de bus, nos devuelve cansados pero ilusionados y contentos con este gran viaje a Portugal.
Aquí están las fotos del viaje que quedan para el recuerdo, siendo fruto de las aportaciones compartidas por los viajeros.

Mi Sangrilhá

Mi Sangrilhá
Mi amiga Ayes Tortosa dice que este es su Sangrilhá, yo me sumo a esa idea y me declaro habitante entusiasta de ese mundo.