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Este blog permite que el porche sea más participativo, un sitio en el que sea más fácil opinar, dejar un comentario o pegar aquello que simplemente se quiere compartir con los demás, con el único fin de mejorar la calidad de vida de nuestro pueblo y de sus gentes.
El único límite serán las que imponen las más elementales normas de educación y cortesía, el resto es cosa de todos nosotros.
Entra pues con toda confianza y siéntate un ratito a charlar plácidamente en este tu porche.

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sábado, octubre 12, 2019

Adicto a la Alpujarra:"alpujarradicto"


Dedicado a mi María.
A Eva y Antonio, los dos "alpujarradictos", que me siguen en mi manía.
A toda la gente que vive y siente la Alpujarra en sus adentros.



Siiii..., (lo puedo decir más alto, pero no más claro), soy "alpujarradictoooo...", vamos adicto a la Alpujarra.

Cada vez me gusta más regodearme e impregnarme (física y mentalmente) con los sencillos y bellos matices que la Madre Naturaleza ha regalado a esta bendita tierra Alpujarreña… disfrutar de sus asombrosos, luminosos y espectaculares paisajes… caminar, hoyando y vagando por sus ancestrales senderos... siempre a la búsqueda de alguna ondina legendaria, pequeña y bella habitante del fondo de algún río, riachuelo, arroyo, regato, acequia, alberca, nacimiento, fuente, surgencia, abrevadero, chorrerón, balate o poza (profunda, insondable, misteriosa…).

Lo mismo que le sucede o sucedió a sonados "alpujarradictos" que yo conozca, como por ejemplo a los periodistas Andrés Cárdenas ("Crónicas de la Alpujarra, para no pasarse tres pueblos") o a Eduardo Castro (La Alpujarra en caballos de vapor"), sin olvidar a "Don Geraldo" (Gerald Brenan, "Al sur de Granada") y a Pedro Antonio de Alarcón, que desde su Guadix natal, "parió" su magistral obra: "La Alpujarra (sesenta leguas a caballo, precedidas de seis en diligencia)".

Estoy seguro de que hay muchos más "alpujarradictos", no con tanta fama, pero sí con la misma pasión por esa región histórica situada en la ladera sur de Sierra Nevada, a caballo entre las provincias de Granada y de Almería.

Y es que el otro día cuando me dijeron: "Chiquillo, que manía tienes con la Alpujarra, no te va a quedar rincón ni pueblecillo por conocer". Me hizo pensar… ¿será que me he convertido en "alpujarradicto"?. Y como decía aquel amigo mío: "Maestro, ¿eso es bueno o malo?".

Lo que me pasa es que el cuerpo me pide (y cada vez más…), volver por esa tierra a ver sus colores, contemplar esos paisajes, de tonos verdes, de todos los verdes que te puedas imaginar; la silueta de las grandes cumbres, algunas veces cubiertas del radiante blanco de la nieve recortada sobre el horizonte azul celeste del cielo; mires para donde mires disfrutas de una armoniosa sinfonía de colores, marrones férricos, oscuros pizarrosos y claros blancos de luminosa cal… colores "mutantes"... que se perciben y se sienten de modo diferente según la época del año.


Y esos rincones y sitios "energizados", puntos en los que se siente fluir la energía vital de la Naturaleza..., esa sensación, la noté "a flor de piel" al contemplar las ruinas de la vieja Mezquita de Busquístar, donde al cerrar los ojos imaginé oír la cantarina voz del almuecín que, desde lo más alto del alminar de la venerada mezquita, llamaba al rezo, al sonoro grito de "Bismilah al Rahman al Rahim" ("En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso") que siento como vuela... ondulándose… como "reverberando" en el aire, como derramándose por todos y cada uno de los rincones de estas tierras de La Tahá y Busquístar, o en el lugar donde se encuentra el centro de retiro y meditación budista "O Sel Ling", o en la plaza de la fuente de Atalbéitar, o en la plaza de la iglesia de El Golco, o en el "rincón dorado" del río Bermejo, o en el lavadero de Capilerilla...


Y el agradable rumor del agua... que corre, pura, sonora, cristalina, alegre, saltarina, gratificantemente fresca, rica y sanadora del cuerpo y del alma. Yo conozco a algún "alpujarradicto"... que también es "aguadicto", lo que se dice un "aguadicto alpujarreño", para el que no hay pilar, chorro, manantial o fuente que no se merezca un largo trago en el jarrillo de lata y no para de beber y beber hasta que no divisa su faz en el fondo de su culo plateado.


Y los pueblos apelmazados, cogollos luminosos y resplandecientes de blancura de cal, de callejas enrevesadas, estrechas y empinadas, con barandillas de hierro forjado que ayudan en el bajar y subir cotidiano, cuestas (antes empedradas ahora cementadas), placetillas recoletas plenas de coloridas macetas, fuentes de varios caños de frío metal en el centro, de sorpresa constante cuando te las encuentras, tinaos protectores, ese maravilloso invento para guarecerse, junto al animal amigo de las inclemencias del tiempo: del sol, del frío viento, de la lluvia y de la nieve. Chimeneas erguidas y humeantes sobre los "terraos" (tejados planos de impermeable launa), otro descubrimiento morisco que hace que no cale el agua y a la vez sirva de solar y sitio donde secar higos, almendras, uvas pasas o lo que encarte. Ristras rojas de pimientos en los balcones o en las ventanas, combinados con los colores de la ropa tendida, todos conviviendo y aireándose juntos y a la vez.


Y la comida alpujarreña, que eso si que engancha el estómago, después de darle castigo al cuerpo caminando por estas encrespadas tierras en las que el llano casi no existe, ni se conoce. Tengo retazos de recuerdos de olores y sobre todo de sabores en mi mente: el entrecot a la brasa y la gran fritura de verduras autóctonas de "El Cadí" o los dulces de Servando, en Cádiar; el "arroz liberal" de Ugíjar; la tortilla de tirabeques de "El Puente" en Válor; el puchero de hinojos del "Lújar" en Pórtugos; el gran bizcocho lleno de olor pleno de esponjosidad recién hecho de Almegíjar; la espléndida ensalada y plato alpujarreño de "La Artesa" de Bubión; el tomate picado con ajillo y el jamón y el queso de la "Casa Paco" en Busquístar; el desayuno a base de cerveza fresquita y tapas de tocino a la plancha en Cherín; el vino del terreno que nos vendió la abuelilla de Laujar de Andarax; la fruta cogida al filo del camino: los higos catalogables, las dulces moras maduras que te manchan los dedos, las nueces primero rebuscadas y luego partidas con dos piedras junto al sendero... ¿Es que no es para engancharse?

Y mi cariño especial por las acequias, las acequias de careo, que recargan veneros y nutren manantiales, como las de Lanjarón, las del Poqueira, las de Busquístar, la de Almegíjar... Y las numerosas acequias de riego (como las de Órgiva) que por doquier fertilizan paratas y bancales, fértiles huertas y huertecillos trabajados con mucho mimo y abundancia de sudor, al viejo estilo heredado de aquellos moriscos que metieron en labor a esta tierra agreste, salvaje y dura.


Me viene también a la mente, esa espectacular obra publicada por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía que tanto me ha enseñado sobre la vida que se genera en torno de una acequia en la Alpujarra, el Manual del Acequiero que puede leerse y disfrutarse haciendo clic aquí>>>

Y mis adoradas escarihuelas o corregüelas, deformación al decir la palabra escaleruela (derivada de escalera) esas obras geniales de arcaica ingeniería rural, caminos y senderos diseñados a paso tranquilo de sapiente borriquillo, muy sinuosos para salvar terrenos muy empinados, con base de piedras en el suelo, de escalones desgastados por el paso del tiempo, de mucho tiempo, ya que algunas de ellas ya aparecen en escritos anteriores al siglo XVI y por supuesto a la llegada de los primeros repobladores cristianos a la Alpujarra.


En mi mente no desaparece el hecho grandioso, de cómo, con unos pocos pasos se coge una gran altura, se abre el paisaje y las vistas se vuelven espectaculares, a modo de pájaro, todo se va ampliando conforme subes y se cierra al bajar. Curvas miradores, remansos para el respiro, que te invitan a alargar la vista y a perderse en horizontes lejanos de profundidad infinita. Si cierro los ojos y pienso en escarihuelas, sin más remedio, se me vienen a la mente retazos de la Escarihuela del Portichuelo de Cástaras, la de Panjuila de Ferreirola o la de las Minas del Conjuro en Busquístar. La Alpujarra se comunicaba de valle a valle, de barranco a barranco, gracias a sus escarihuelas, y después de tantos cientos de años sigue siendo el camino a pie más rápido de acceso entre localidades vecinas. Es una pena que ciertos vehículos de dos ruedas las estén erosionando más rápido de la cuenta. Lanzo la voz, desde aquí para que... ¡Cuidemos y salvemos nuestras escarihuelas!


Y la gente, las personas mayores (por desgracia niños apenas quedan por estos lares), esos abuelillos que están deseando encontrarte para hablar, echar una parrafada de cómo está el campo, de cómo era la vida antes; o esas abuelillas que orgullosas se refieren a sus coloridas macetas cuidadas con todo el primor del mundo, que te explican con todo lujo de detalle la comida que van a tomar al mediodía, que te abren la iglesia para que la veas, que no recuerdan su fecha de nacimiento con exactitud, pero que te hablan de sus hijos y nietos como si uno los conociera de siempre plenas de maternal amor y cariño. Ese es el tesoro más grande que tiene la Alpujarra, sin lugar a dudas, su gente enraizada con fuerza a sus "cosas": a su familia, a su casa, a su terruño, a su añorado y mejor pasado, depositarios de ancestrales tradiciones, sabedores de que el presente les conduce a un futuro incierto, de pueblo fantasmal y deshabitado. Gente abierta, acogedora, afable, amable, cálida… pero también a la vez, curtida, dura y (por desgracia) resignada a lo que esté por venir...


Y para finalizar (cosas mías), me queda únicamente lanzar un último alegato a todos esos fieles perrillos y perrillas, que alertan incansables con sus sonoros ladridos, que vigilan, espabilados y nerviosos, al ganado, que guardan y protegen sus cortijos, sus tinaos, sus apriscos, sus terrenos, que avisan con la debida antelación de su presencia, pero que siempre, siempre..., están "ávidos de cariño"... y al acercarte afectuoso a ellos mueven enérgicos su rabo (al mismo ritmo que su amoroso corazón), agachan humildemente la cabeza y se tumban cerca de tu mano para que les arrasques la barriga, y si te descuidas te siguen tras tus pasos, orgullosos, felices y contentos, acompañándote amistosos un buen tramo del camino (a modo de escolta).


Y al igual que el toro en la plaza, tras la suerte de varas tiene querencia a las tablas, yo irremediablemente, acudo una y otra vez a ésta Alpujarra querida, como una dulce y preciosa obsesión, cada vez que surge la oportunidad, para volver a empaparme con su hechicero embrujo… sintiendo siempre, pero siempre, siempre, una grata y deliciosa sensación "filialpujárride" imposible de contener...

Después de todo esto, concluyo (con más ímpetu y convicción si cabe): ¡Si, pues sí, soy "alpujarradicto", lo confieso!.

Posdata. Si te apetece conocer mis andanzas alpujarreñas puedes hacerlo visitando los siguientes enlaces:
- Ruta de Boabdil>>>
- Rutas del 450 Aniversario del Levantamiento Morisco>>>
- Senderismo por la Alpujarra>>>

viernes, septiembre 13, 2019

Por los Paises Bajos y Holanda.


Viajar siempre es un placer, una manera de conocer el mundo que nos rodea. Salir del "corralito" ayuda a ampliar la cultura, adquirir maneras y modales positivos, mejorar nuestra percepción individual y global. Aumentar nuestra educación, nos ayuda a ser mejores buenas personas, a valorar lo nuestro, a no sentirnos el ombligo del mundo. A convivir con otras formas de vida, comprender que se comen otras cosas, que gustan otros sabores.

Ya lo dijo el inmortal Cervantes: "El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho."

También sentimos en nuestras propias carnes que el sol sale y se pone antes o después, que ilumina con otra intensidad, que la luz tiene otra dimensión, que la lluvia no es nuestra enemiga, que hay que aprender a convivir con ella y que porque caiga mucha o con más frecuencia, no debemos amilanarnos y quedarnos encerrados y temerosos. Confirmamos de primera mano que no hay tiempo malo, sino ropa mala.


Escuchamos hablar de forma distinta, con otros sonidos diversos, raros, impronunciables, aprendemos a comunicarnos con indicaciones del dedo, con gestos del cuerpo, con miradas, con sonrisas. Aprecias la utilidad del inglés, de lo bien que vendría la existencia de una lengua universal. Te das cuenta de que los españoles somos más ruidosos por naturaleza, sin ser conscientes de ello nuestro nivel expresivo alcanza cotas de decibelios que otros no tienen,

Al salir y pisar tierras lejanas, distintas a la nuestra es cuando te das cuenta de quien eres, de lo que eres, de que somos iguales, de que somos diferentes y diversos. Ciudadanos del mundo, con problemas parecidos, similares, iguales, de modo que al final sientes que estás en un mismo barco planetario, que la Madre Tierra a todos nos pertenece, y que lo que a tí te afecta, aún de modo diferente, también influye más o menos a la larga, en los demás.


Te das cuenta de que la bici es un medio de transporte sano, posible, limpio, cómodo y eficiente. Que estamos a años luz y que se puede ir de un lado a otro dándole a los pedales sin usar el coche, aunque claro, hay que diseñar ciudades con otra mentalidad diferente a la nuestra.


Andar por Europa es una gozada, darte cuenta de que aún con grandes diferencias culturales, lingüísticas, etc, vives bajo un mismo paraguas que te posibilita usar la misma moneda, pasar de un país a otro sin problemas, con facilidad. Y te hace pensar en la ilusionante idea de que desaparezcan algún día las fronteras y que las personas, sean de donde seamos, podamos movernos con la toda la libertad que expresen nuestros deseos. Si, es una quimera, pero no por ello es menos bella.


En este viaje, uno de mis objetivos ha sido probar todo tipo de cerveza que haya estado a mi alcance. Hay más de dos mil variedades diferentes, cada una con su copa específica. Estando en la cuna de esta famosa bebida, creo haberlo cumplido o intentado sobradamente.


Dicho lo anterior y para que quede de recuerdo, pongo a continuación el resumen-itinerario seguido del 6 al 12 de septiembre de 2019, que si no en cuanto pase el tiempo todo se me olvida:

- Día 6 de septiembre, viernes: Salida del aeropuerto de Málaga, con destino a Bruselas. y alojamiento en el hotel NH Brussels Louise. Paseo de contacto con la ciudad por los alrededores del hotel. Hace fresquito y hay que echar mano de la manga larga.


- Día 7 de septiembre, sábado: Visita panorámica en bus por la Bruselas más turistica. Parlamento europeo y el Atomium. Posteriormente paseo a pie por la Gran Place de Bruselas, monumental e impresionante conjunto arquitectónico declarado patrimonio mundial por la Unesco y que incluye a los edificios de los gremios de comerciantes y la bellísima fachada del ayuntamiento. Caminata por las calles más turísticas incluyendo la fuente del Manneken Pis, símbolo de la ciudad.
Posteriormente nos desplazamos hasta la célebre ciudad de Lovaina. Tenemos un día espléndido con solecito y buena temperatura.
A la noche y más abrigaditos volvemos a patita a la Gran Place de Bruselas, para disfrutar de la belleza de sus edificios con iluminación nocturna, toda una maravilla y un ambientazo fabuloso.


- Día 8 de septiembre, domingo: Recorrido por la ciudad de Brujas,  muy alegre y pintoresca, con una red amplia de canales y antiguas construcciones medievales muy bien conservadas y cuidadas.
Posteriormente, visitamos Gante , cuna del emperador Carlos V de Alemania y I de España, que muchos consideran como la ciudad más bonita de Europa.
Un tiempo cambiante, entre sol y nubes, lo que hace sentirnos afortunados.


- Día 9 de septiembre, lunes: Visita a Malinas, pequeña localidad repleta de encanto, de canales, iglesias y beaterios Luego viajamos hasta Amberes (Antwerpen) poseedora de uno de los puertos más importantes de Europa. De Amberes destaco la Grote Mark o Plaza del Mercado con su espectacular fuente barroca del Bravo.


Personalmente me ha encantado y quedé profundamente enamorado de la bellísima Estación de Amberes y que con su poderoso poder de atracción me sedujo tanto de día como de noche.
Seguimos con el buen tiempo, sol y nubes, nubes y sol, pero la lluvia nos sigue respetando algo que por estos lares, dicen, es harto raro.



- Día 10 de septiembre, martes: Dejamos Bélgica y nos adentramos en Holanda, comenzando con la visita a Rotterdam, una elegante ciudad llena de arte y centros comerciales. El acercamiento a la ciudad comienza con un recorrido en barco por su inmenso puerto, que nos posibilita imágenes inéditas de la ciudad.


Nos acercamos también hasta la "Holanda pequeñita" en Madurodam, en La Haya, un sitio ideal para descubrir la singularidad de Holanda: sus casas rodeadas de canales, los campos de tulipanes, los mercados de queso, los molinos de viento.


Por último nos trasladamos hasta una localidad rural preciosa, Rijp, tranquila, acogedora, de hermosas casas rodeadas de canales, en un entorno natural por la que caminamos en relajada visita nocturna, conociendo calles llenas de paz y natural silencio, que nos lleva de nuevo a constatar una gran diferencia en el modo de vivir con respecto a nosotros.
El tiempo ha seguido respetándonos, nubes y sol, quita y ponte la manga larga y disfrute de rica cerveza.


- Día 11 de septiembre, miércoles: Desde Rijp y en bus nos trasladamos hasta la región del Waterland, la tierra del agua, para conocer pueblos de ensueño ganados al mar por medio de continuada lucha, esfuerzo y tiempo. Marken primero y Volendam después, nos permiten conocer típicas casas de pescadores, iglesias protestantes que conviven con las católicas y plazas cuadrangulares rodeadas de antiguas casas del siglo XV en adelante.


El viento y la lluvia hace que se nos vuelvan los paraguas, se chorreen los chubasqueros y se mojen los desprotegidos pies. Caminamos por charcos y por fín, nos podemos creer eso de que por estas tierras llueve mucho. Los holandeses, siguen impertérritos pedaleando bajo la lluvia, que parece no afectarle, ya que dicen que es ligera y escasa. Para la mayoría de la gente del sur este es un tiempo insufrible.
Visitamos una granja local de quesos, con explicación de como se producen. Cata de quesos Henri Willig y desatada la compulsiva locura de la compra del queso y del recuerdo. Vemos también como se tallan los famosos zuecos y aprendemos sobre su antigua utilidad como calzado campestre.


Sigue lloviendo con fuerza cuando llegamos hasta Amsterdam y protegidos bajo el techo del barco recorremos sus canales principales construídos a lo largo de siglos y desde el 2010 declarados Patrimonio de la Humanidad. Es una buena y protegida forma de acercarse a la ciudad.
Paseamos por la Plaza Dam, centro neurálgico de la ciudad y nos acercamos a conocer el típico Barrio Rojo, la Munttoren o Torre la Moneda, siempre bajo la irredenta lluvia, que finalmente cede y nos da un respiro. Saboreamos una Heineken y disfrutamos del momento.


- Día 12 de septiembre, jueves: Visita a Utrecht, ciudad histórica y monumental, con raíces romanas y testigo primordial de la lucha de religión entre católicos y protestantes. Hoy no llueve, vuelve el tiempo soleado con nubes, lo que permite airear nuestra ropa. Visitamos la ciudad destacando sobre todo lo que queda de su antigua catedral, contemplando sus canales y calles llenas de vida alegre y bulliciosa.
A la tarde regresamos hasta Bruselas para tomar el avión y dar por concluída la aventura.



Es de bien nacidos el ser agradecidos, por eso, llegados a este punto, es de justicia el terminar dando las gracias a todas las personas que han hecho posible tan estupendo viaje.


viernes, julio 12, 2019

Las 4 Serpientes de Granada

He encontrado este artículo en el Ideal de Granada en el enlace que pego más abajo. Sobre la marcha me ha venido a la mente ese miedo tan irracional que tantos amigos y amigas tienen a estos inofensivos y útiles animales.  Es un miedo ancestralmente creo que justificado y transmitido de padres a hijos y de generación en generación, como tantas otras cosas.
Creo que el contenido viene a hacer justicia y a aclarar conceptos, por eso, y para cuando pudiera hacer falta lo guardo y así lo tengo a mano.
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Estas son las cuatro especies de serpientes que puedes encontrarte en Granada.



Todas ellas son inofensivas para el ser humano y son muy positivas para el ecosistema pese al miedo que provocan en algunas personas
ÁLVARO LÓPEZ
Jueves, 11 julio 2019, 12:55
Granada tiene serpientes y las serpientes viven en Granada. Es lógico, normal y hasta positivo para el medio ambiente. Porque la cadena alimenticia de las especies animales necesita de la presencia de estos ofidios que están habitualmente estigmatizados por la mala imagen que la cultura ha dado de ellas. No en vano, serpientes como la víbora sí son potencialmente peligrosas para los humanos, pero la realidad es que las que viven cerca de la población granadina, no lo son en absoluto.
Es más, según explica el biólogo y naturalista, Raúl León, la temida víbora no aparece nunca junto a entornos urbanos por lo que la población debe estar tranquila en ese sentido.
Ese tipo de serpiente aparece en otros hábitats y no es fácil llegar a verla y por lo tanto ser mordido por ella. Ya que las especies de serpientes que sí son comunes junto a las ciudades como Granada, son todas del tipo culebra.
«Estos animales están protegidos por la ley y matarlos es un delito»
RAÚL LEÓN, BIÓLOGO Y NATURALISTA
Además, cabe resaltar que las serpientes son especies protegidas y que juegan un papel vital para el entorno al ser parte fundamental del medio ambiente. Regulan el número de roedores que existen ya que suelen ser sus depredadores naturales, por lo que son aliadas del ser humano en ese aspecto. Según el experto, no hay que crear falsas alarmas sobre estos animales ya que incluso huyen de la presencia de los humanos.
Esta misma semana, la Policía Local de Granada detectó la presencia de una culebra de herradura en el centro de la capital. Como veremos a continuación, es totalmente normal que esta serpiente pueda estar por los rincones de la ciudad, pero no es un hecho que deba preocupar a las personas puesto que no suponen un peligro.
Estas son las cuatro especies de serpiente que pueden verse en Granada por ser consideradas urbanitas:

1
Culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis)
Encontrada esta semana por la Policía Local resulta ser inofensiva. Como el resto de las que aquí se describen. Visualmente es fácil de identificar porque tiene manchas circulares por encima del cuerpo. Aunque asusta por el mero hecho ser una serpiente, resulta ser muy buena aliada para el control de roedores. Suele frecuentar construcciones abandonadas, descampados. Como el resto de las serpientes de este artículo, es endémica de Granada y no es una especie invasora.


2
Culebra de escalera (Rhinechis scalaris)
Es inofensiva y cuasi endémica de la península Ibérica, es decir, que su distribución abarca la península principalmente, aunque llega a algunos puntos de Francia. Sus escamas son brillantes. Está muy amenazada por el tráfico rodado pues se atropella mucho ya que suele estar presente en el asfalto para coger su calor. Es una gran especialista en capturar roedores. La culebra escalera caza siendo tanto adulta como juvenil, esta última tiene una coloración es diferente, pues se meten en las madrigueras y depredan a la camada de roedores. Son más eficientes incluso que los gatos, pese a que muchas personas utilizan a estos últimos para controlar la invasión de los roedores. Tienen la forma adecuada para meterse en las madrigueras e incluso poseen una lengua para captar moléculas de olor para detectar a su presa.

3
Culebra bastarda (Malpolon monspessulanus)
Robusta, grande, la que más longitud llega a alcanzar en la península (unos 2 metros). Depreda roedores. Y machos y hembras se diferencia básicamente por tener coloraciones diferentes. La bastarda es una serpiente muy rápida, muy atenta y muy inteligente según los estudios de comportamiento que se le han hecho. Cuenta con colmillos traseros que no son peligrosos para los humanos porque no es agresiva con estos salvo que se la llegue a coger y se sienta tan amenazada que pueda morder. Esos colmillos inoculan un pequeño veneno que sí puede paralizar a presas animales.

4
Culebra viperina (Natrix maura)
Es semiacuática y está presente en las zonas de agua de la Alhambra junto con, por ejemplo, los nenúfares. Vive fuera del agua, pero nada y bucea perfectamente si necesita buscar a su presa. A diferencia de las demás, su alimentación se basa en anfibios, peces, renacuajos o ranas, entre otras especies marinas. Se le llama viperina porque su actitud intenta copiar a la víbora y su parte dorsal también es en zigzag. Además, cuando se siente amenazada aplasta la cabeza para hacerla parecer triangular. Es tan inofensiva que ni cogiéndola muerde.
Todas ellas viven en entornos urbanos y muy cerca de la población. Por eso, el naturalista y divulgador científico, Raúl León, pide tener conciencia con estos animales y no matarlos si se encuentra ante la presencia de uno de ellos. «Están protegidos por la ley y matarlos es un delito», apunta. Por lo que cabe llamar al SEPRONA de la Guardia Civil para que se haga cargo de la serpiente que haya sido encontrada y evitar así cometer un delito que además perjudica al medio ambiente al romper parte de la cadena alimenticia.


Mi Sangrilhá

Mi Sangrilhá
Mi amiga Ayes Tortosa dice que este es su Sangrilhá, yo me sumo a esa idea y me declaro habitante entusiasta de ese mundo.