Hace ya tiempo que no leía un artículo de mi admirado y querido Arturo Pérez-Reverte que me gustara tanto. Y es que se ha denostado y se sigue maltratando sin parar a nuestra Lengua Española, tanto que es de juzgado de guardia, siendo lo peor el hecho de que no nos damos cuenta o no queremos enterarnos porque no nos da la gana, porque nos viene bien para tapar nuestra ignorancia o sencillamente porque así lo han decidido los defensores de lo políticamente correcto porque a ellos les interese tapar sus vergüenzas y que no se les note lo que no saben. Por desgracia, he podido comprobar en ese y en otros campos del saber, que ese arma es bastante usada y con facilidad se echa mano de ella.
En muchas ocasiones he comentado con amigos sobre este tema y todo aquel que tiene dos dedos de luces y bien afianzado el sentido común es coparticipe de mis ideas o al menos así me lo parece.
Encontrar a un ilustrado como es Don Arturo, académico de la RAE, sabio conocedor y manejador de las palabras, poniendo los puntos a las íes, es toda una suerte, una fortuna, ya que personalmente me siento incapaz de hilar un discurso tan brillante en defensa de nuestra lengua y de su uso correcto, independientemente de que uno no sea siempre capaz de hacerlo a la perfección. Nadie es perfecto, pero no por ese motivo debe dejar de pretenderlo y buscar la perfección con perseverancia.
En conclusión, pego aquí y ahora, el articulito del que vengo comentando, con el deseo y gusto de que se difunda y se quede guardadito en "mi porche" por los siglos de los siglos y por si me hiciera falta echar mano de él, para darle un "guantazo-articulazo" a quien encarte.