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PASA Y SIÉNTATE EN MI PORCHE, DESCANSA Y CHARLA UN RATO CONMIGO...
Las Nuevas Tecnologías avanzan que es una barbaridad e Internet cada vez se hace más presente en nuestras vidas, para lo bueno y para lo malo.

Los blogs han irrumpido en todo el mundo internáutico y el porche como no podía ser menos se pone en primera línea y no quiere quedarse atrás.
Este blog permite que el porche sea más participativo, un sitio en el que sea más fácil opinar, dejar un comentario o pegar aquello que simplemente se quiere compartir con los demás, con el único fin de mejorar la calidad de vida de nuestro pueblo y de sus gentes.
El único límite serán las que imponen las más elementales normas de educación y cortesía, el resto es cosa de todos nosotros.
Entra pues con toda confianza y siéntate un ratito a charlar plácidamente en este tu porche.

Sin raíces no hay ramas, sin áboles no hay bosque.
¡Abajo las raíces, arriba las ramas!
Ubuntu.
Salu2 cordiales y pedal-pedal.


domingo, febrero 25, 2018

Olivos centenarios, ¿milenarios?


En este ir y venir que se trae uno, me he topado de lleno, casi de boca con "el bosque habitado". Ha sido en Órgiva, recorriendo la zona de los olivos centenarios, con tranquilidad y pausa. Después de descender de las alturas y siguiendo la rambla del rio Sucio, a la izquierda, he empezado a encontrarme con esas criaturas retorcidas, ancestrales, de peanas desgastadas, agarradas a la tierra, gritando en silencio a voces, o al menos así me lo parecía, a modo de saludo, eso de ¡abajo las raíces!, ¡arriba las ramas!.

Las guardianes servidoras de los olivo
Estando en este deambular por el bosque encantado, dando la sensación de perdido, he tenido la dicha de encontrarme con Angelitas y su madre, dos personas que no dudan en declararse guardianas y servidoras de los olivos y además, con actitud de siempre profundamente agradecidas a ellos, los más generosos de la tierra, que en su profundo estar arraigado devuelven con creces sus frutos a modo de abundante regalo. Toda una filosofía de vida, que por desgracia no es fácil encontrar hoy en día, en donde prevalecen más posturas consumistas y explotadoras de la madre natura.


Asombrémonos, boquiabiertos, abrazados a los pies de los majestuosos olivos, que vete a saber lo que habrán visto en su larga y misteriosa vida, conéctemos con la tierra a través de sus raíces, para marchar cada vez más convencidos de que solamente somos eso, los últimos en llegar, sus servidores, guardianes de su futuro, celosos conservadores respetuosos de su herencia.


¡Larga vida a los olivos, centenarios, milenarios...! ¡Larga vida al bosque habitado!¡Ubuntu!

viernes, febrero 23, 2018

El Cuaderno de Sara


El domingo pasado fui al cine. Tuve la suerte de encontrarme con una película de las que no te dejan indiferente. De las que cuando sales, sientes en la cabeza un runrun que no para y que me lleva a volver a pensar en la suerte que hemos tenido los que hemos nacido en "este lado de la raya". Un regusto amargo en la boca, revuelto con un soplo de fría esperanza, menos mal.

Al final todo se reduce y se simplifica a eso, a nacer en este o en el otro lado de la raya. A vivir en este mundo gordo, sebón, cómodo, superficial, carente de valores, tan carente que ni sabe lo que tiene, porque siquiera conoce lo que se cuece en la calle, en el más allá cercano y lejano, y vive tan relajado en la cueva que proporciona el sofá del salón de turno o en el otro lado, en el de la misería, el de la basura acumulada, el del hambre, el de la injusticia sorda y callada que se 

Está bien que de vez en cuando se nos muevan los palos del sombrajo, se nos tire del sillón en el que estamos confortablemente instalados y que se nos muestre la cruda, dura y delirante realidad de los que viven al otro lado de la raya, de los que, por ejemplo, buscan el coltán de sangre para que tengamos el móvil y la pantalla de última generación, ese que al poco tiempo que pase abandonamos y despreciamos.

Es una gran película porque te hace pensar, porque destaca valores como la fidelidad, la solidaridad, la entrega, la compasión, el tesón, el esfuerzo... Además, es una película muy bien hecha técnicamente, de las que deja el nivel del buen cine español a la altura de la mejor película américana.

Bien vale la pena el ir a verla, por eso os la recomiendo.

¡¡¡Aaahhh, lo olvidaba, la interpretación y trabajo de Belén Rueda, magistral, soberbio, maravilloso, espléndido...!

viernes, febrero 16, 2018

Balto, perdón Hernán, ¿qué más da?


"Hernán, que se ha convertido en un perro lagotero y grandote, de raza no muy pura, es mi mejor abrigo: él me calienta como ningún otro. No lo dejo separarse de mí, cosa que, por otra parte, él tampoco desea. Su disponibilidad me conforta y me abruma al mismo tiempo. Ningún amigo sintió por mí lo que él; temo no llegar a corresponderle nunca en la misma medida. Hay momentos en que se pone especialmente expresivo: me lame las manos, coloca sus patas sobre mis hombros, busca con su hocico mi cara, y trata de arrastrarme a su juego. Me pregunto entonces qué le ocurre, por qué le asalta tan repentino afecto, que urgencia de mí le invade... Hasta que caigo en la cuenta de que soy yo el necesitado, y, antes de que yo lo percibiera, lo ha percibido él. Con una misteriosa premonición, me consuela a su modo de la tristeza o de la añoranza que aún no había notado yo que me embargaban. No sin turbación, le doy las gracias, acaricio su cabeza basta y cándida, y me miro en sus dorados ojos inocentes." 

De EL MANUSCRITO CARMESÍ, de Antonio Gala.

domingo, febrero 04, 2018

Oración al árbol


Soy la tabla de tu cuna, la madera de tu barca, la superficie de tu mesa, la puerta de tu casa.
Soy el mango de tu herramienta, el bastón de tu vejez.
Soy el fruto que te regala y te nutre, la sombra bienhechora que te cobija contra los ardores del estío, el refugio amable de los pájaros que alegran con su canto tus horas y limpian de insectos tus campos.
Soy la hermosura del paisaje, el encanto de la huerta, la señal de la montaña, el lindero del camino.
Soy la leña que te calienta los días de invierno, el perfume que te regala y embalsama el aire a todas horas, la salud de tu cuerpo y la alegría de tu alma.
Y por último soy la madera de tu ataud.
Por todo esto, viajero que me contemplas, tú que me plantaste con tu mano y puedes llamarme hijo o que me has contemplado tantas veces, mírame bien, pero...,
pero no me hagas daño.

¿Rabindranath Tagore?
o
¿Vizconde de Chateaubriand?


Mi Sangrilhá

Mi Sangrilhá
Mi amiga Ayes Tortosa dice que este es su Sangrilhá, yo me sumo a esa idea y me declaro habitante entusiasta de ese mundo.