Tal y como me sucede de vez en cuando, por fortuna, encuentro almas gemelas, modos de pensar semejantes, parecidos o iguales a los míos, toda una suerte.
Pero es que en esta ocasión con el contenido del artículo escrito por Juan Salvador Santiago, la coincidencia es plena, de tal forma que hasta me parece mentira la igualdad y la satisfacción personal, y cómoda por otra parte, de encontrar a un ser tan gemelo, a pesar de la diferencia de edad, lo que me lleva a pensar que su madurez de joven es todavía un punto más a su favor.
Además, es amigo de Eva, toda una garantía de calidad.