Acabo de leer un libro cortito, una novela sencilla, cargada de sentimiento, hecha con girones del alma, titulada "Viaje al país de los blancos", escrita por el ghanés Ousman Umar y publicada por Plaza y Janés en 2022.
Pues bien este relato, me ha impactado enormemente, ya que encontrarse con alguien que cuenta de primera mano los aconteceres de un inmigrante que parte del corazón del continente africano y se lanza, siendo un niño, a la aventura, a la odisea mortal de ir en busca del país de los blancos, ese mítico lugar encarnado en el viejo continente, Europa, es algo que por lo menos pone los pelos de punta.
Dejar tu hogar, tu casa, tu tierra, tu familia, padres, hermanos, amigos, todo un mundo, una forma de ver la vida, para partir en busca de un sueño, de una fábula, de un mito, de algo imaginario que no tiene una concreción palpable, es más abrumador todavía.
Si además añades la incertidumbre de hacerlo sin medios, lanzándote a un ambiente hostil en todos los sentidos, más aún acrecienta el vértigo siquiera de imaginarlo, de pensarlo. Sin recursos económicos y sufriendo la maldad retorcida de hombres carentes de toda humanidad, parásitos que se aprovechan de la indefensión e ignorancia, agravado todo por el acontecerle a un niño. Ver morir al compañero, sentirse al borde de la muerte, lo es todo. Todo.
Años de viaje, miles de kilómetros, para ir atravesando países partiendo de Ghana, y pasando consecutivamente por Burkina Faso, Níger, desierto del Sahara por su tramo más inhóspito, duro y sacrificado, hasta llegar a Libia y continuar después por Argelia hasta Marruecos y finalmente desde Mauritania, embarcar repetidas veces en una patera para llegar primero a Fuerteventura, España, todo ello bien sazonado de grandes dosis de hambre, sed, violación, dolor, malos tratos, explotación, sufrimiento, abandono, explotación y miseria. Olor a muerte, en definitiva.
Y cuando ya se supone que se está en el País de los Blancos, el Paraíso anhelado, se hace más duro si cabe, ya que sigue el abandono, la marginación, la falta de comunicación, la soledad inmensa de quien todo lo esperaba y al que la dura y pura realidad le muestra el lado oscuro de la vida en nuestra sociedad.
Pero menos mal que hay esperanza, un rayo de luz, gente buena, solidaria, menos mal...
Animo a la lectura de este libro, ya que saber y conocer, hacen posible el comprender, ver con otros ojos a personas, situaciones y actuaciones, llevando a que de una manera u otra, nuestra cómoda pasividad pueda transformarse en una gradual actitud más activa que seguro nos ayudará a ser mejores humanos.
Siempre me he declarado como un caminante, hacedor de caminos. Después de leer lo que Umar hizo y vivió para llegar al país de los blancos, una amarga sonrisa me viene a la cara y se me hiela el corazón. ¡Vaya caminante de pacotilla que estoy hecho!
Dice Umar:
“El cementerio más grande no es el Mediterráneo tal y como lo afirman. Es el desierto. La gran mayoría, morimos antes de llegar al mar.“
"Hay muchas historias, que no han podido ver la luz. La historia que relato, si ha podido ser contada, y seguirá contándose hasta que no haya historias como esta que contar."
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