Tal y como me sucede de vez en cuando, por fortuna, encuentro almas gemelas, modos de pensar semejantes, parecidos o iguales a los míos, toda una suerte.
Pero es que en esta ocasión con el contenido del artículo escrito por Juan Salvador Santiago, la coincidencia es plena, de tal forma que hasta me parece mentira la igualdad y la satisfacción personal, y cómoda por otra parte, de encontrar a un ser tan gemelo, a pesar de la diferencia de edad, lo que me lleva a pensar que su madurez de joven es todavía un punto más a su favor.
Además, es amigo de Eva, toda una garantía de calidad.
El artículo es largo, pero denso en las ideas que expone, muy bien estructurado, contando y opinando sobre muchas cosas interesantes y vitales, y lo que es más importante para mí, abre una puerta a la esperanza, me devuelve la fe en algunos humanos, algo que a estas alturas ya daba por prácticamente perdida.
En definitiva, después de un sesudo análisis, planteamiento de la situación problemática de partida en la que nos encontramos, aporta soluciones al "considerarse parte del problema y de la solución asumiendo su responsabilidad", lo que es un soplo vital que reaviva los ánimos, al menos los míos que tan castigados y deteriorados están o estaban últimamente.
Sin más, copio y pego el artículo, así no se me pierde... Gracias, Juan.