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Encina cerca del Caserío del Pozo |
A vosotros, los de la voz y el hacha, os escribo con miedo. Solo un instante para la sorpresa. Concededme a continuación el derecho a pedir la palabra por esta vez, la primera y tal vez la última. Llevamos millones de años calladas y siglos siendo el soporte para esos retorcidos trazos negros que llamáis escritura. Por favor pensarlo detenidamente: nos usáis para muchas cosas, os damos sombra y calor, alimento para vuestros rebaños, pero también, ojo, nuestros suspiros fabrican la transparencia que aman vuestros pulmones. solicito a cambio un poco de atención. Esta carta es el último deseo de una sentenciada.