A estas alturas de "El porche de Luis", venir a contar que uno es admirador profundo de Arturo Pérez-Reverte, puede sonar a repetición innecesaria y hasta empalagosa. En esa dirección sobran las palabras, ya que sería una torpeza el caer en la reiterativa redundancia de lo ya dicho anteriormente.
Pero es que en este último artículo publicado en "El Bar de Zenda", ha vuelto Don Arturo, desde mi óptica y personal opinión a dar el campanazo, como decimos por aquí, "ha estado sembrado".
"Como quien mira a Dios", magistralmente escrito, me ha llegado al alma con esa sapiencia, soltura y bien hacer que prodiga el Maestro, y esta vez, mejor que nunca lo ha hecho conmoviendo mis adentros con tal intensidad que me animo a guardarlo en el más cálido hueco de mi porche. Gracias, Don Arturo.