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16 julio, 2026

Retrato.




En conexíon directa con el Cerro de la Mora vía "piedra-mirador", llevo unos dias rememorando, dale que dale. No sé por qué se mezclan en mi ánimo momentos del pasado, de mi infancia y adolescencia, con esta vejez ciertamente "indecisa y bien llevada", pero al fin vejez, tengo que reconocerlo e ir aceptándolo. 

Y está más presente que nunca, al menos en mi ánimo, me siento muy cercano a los poemas de Antonio Machado, aquellos que leía a escondidas, para que no se enterara nadie, ya que estaba mal visto entonces, fíjate tú cuando hay gente que dice a voz pelada eso de que "tiempos pasados fueron mejores". ¡Qué sabrán ellos!

Vuelvo a disfrutar más que nunca, de ese magnífico álbum que hizo Joan Manuel Serrat, dedicado a "Don Antonio Machado".

Antonio Machado. Retrato de Joaquín Sorolla.

RETRATO


Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,

y un huerto claro donde madura el limonero;

mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;

mi historia, algunos casos que recordar no quiero.


Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido

—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—,

más recibí la flecha que me asignó Cupido,

y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.


Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,

pero mi verso brota de manantial sereno;

y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,

soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.


Desdeño las romanzas de los tenores huecos

y el coro de los grillos que cantan a la luna.

A distinguir me paro las voces de los ecos,

y escucho solamente, entre las voces, una.


Converso con el hombre que siempre va conmigo

—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;

mi soliloquio es plática con ese buen amigo

que me enseñó el secreto de la filantropía.


Y al cabo, nada os debo; me debéis cuanto he escrito.

A mi trabajo acudo, con mi dinero pago

el traje que me cubre y la mansión que habito,

el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.


Y cuando llegue el día del último viaje,

y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,

me encontraréis a bordo ligero de equipaje,

casi desnudo, como los hijos de la mar.

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