Después de una suave cuesta, sin aviso previo, de pronto apareció la piedra en medio del camino, anunciando con su presencia que el andarista había llegado a un sitio mágico. Sin lugar a dudas, pensó, que se trataba de un magnífico ejemplar de piedra-mirador. Una más de las encontradas en su constante ir de acá para allá a la búsqueda y localización de tan singulares ejemplares pétreos. Otro ejemplar más a añadir a tan curiosa colección.