Ninguna ratonera funciona sin la complicidad del ratón. Por lo menos, ésas clásicas de madera y alambre con un trocito de queso, que, cuando la bestezuela incauta hinca los dientes, disparan un resorte y atrapan al miserable roedor por el pescuezo. Y no está de más recordarlo a la hora de considerar en qué nos estamos convirtiendo, en España. En qué pandilla de gilipollas pretendemos transformar a los niños que un día, más pronto que tarde, tendrán nuestras vidas y nuestra vejez en sus manos. Lo mismo es que a veces me levanto atravesado y veo las cosas turbias, pero mucho me temo que buena parte de los esfuerzos educativos que hacemos en la actualidad -incompetencia cultural y chulería estéril del ministro Wert aparte- se encaminan a fabricar esa ratonera. A hacer que nuestros cachorros, y nuestro futuro con ellos, metan la cabeza en esa trampa de estupidez y demagogia imbécil, tan ajena a la realidad. Tan distante de la vida.
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06 abril, 2015
De Cinderella al Capitán Alatriste
Como nos tiene acostumbrados Walt Disney la película, ahora no de dibujos animados, es sencillamente espectacular, con unos efectos especiales que te dejan boquiabierto, con una banda sonora maravillosa, y en fin, para los amantes de este tipo de cine una producción más que digna, muy buena y perfectamente acabada. Es mejor verla que contarlo.
Pues bien, nada más empezar la película y comenzar a valorar el fantástico diseño, se me ocurrió pensar en lo que "esta gente" sería capaz de hacer con un personaje como mi querido Capitán Alatriste, del gran Arturo, y sentí una mezcla de rabia y de pena. Rabia por no poder disfrutar de una propuesta en cine semejante a esta Cinderella del Capitán Alatriste y pena al pensar que estos americanos de Hollywood son la leche para la suyo y que cuando dicen de hacer algo lo hacen a lo grande y luego a sacar beneficios "en todo el mundo y a todo quisque".
Comparar la puesta en escena de Cinderella con la película de Alatriste o la última versión que ha hecho Telecinco es como comparar un cuadro de Velázquez con un dibujito de los que yo hago.
Bueno, pues ya me he desahogado y he sacado para afuera lo que llevaba en los adentros.


